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  • Guillermo Canchola

¡Dame el API adecuada y moveré al mundo!

Las interfaces de programación de aplicaciones conocidas como API ´s por sus siglas en inglés: “application programming interface”, son un conjunto de subrutinas, funciones, procedimientos (o métodos en la programación orientada a objetos) y protocolos. Que se utilizan para desarrollar e integrar con otro software o plataforma, es decir; representan capacidades de comunicación entre aplicaciones y software de diferentes desarrolladores así como de plataformas en la nube.


Esta capacidad de comunicación se está convirtiendo en la llave en el mundo de integraciones y automatización de procesos. Hace sentido hacer que las diferentes plataformas con las que hoy interactuamos comiencen a “hablar” entre ellas para simplificar nuestra vida.

La elegancia de las API´s radica en su facilidad de uso; sin bien tienen mecanismos de autenticación y seguridad, el intercambio de información se realiza con hipervínculos construidos con la información que se desea comunicar dentro de la API en formato web (Java, HTML, entre otros lenguajes) y no son una parte visible para el usuario.

Ejemplo de una API “llamando” al calendario de Google


Como es de esperarse esta capacidad va mucho mas allá y existen plataformas de administración de API´s para su uso adecuado. Estas plataformas son llamadas “Integration Platforms as a Service” (IPaaS) y son plataformas de nube, para aquellos entusiastas que utilicen cientos o miles de API´s.

Una IPaaS se utiliza normalmente para la integración de servicios en la nube, la integración de aplicaciones, la integración de datos, la integración del ecosistema B2B, escenarios IoT y, cada vez más: la publicación de API´s disponibles públicamente.


El mundo de inteligencia artificial… ¡no se queda atrás! Estas innovaciones han generado API´s para dar mejores servicios al cliente. Podemos encontrar API´s de toma de decisiones, idiomas, lenguaje, visión, personalidad, etc. que pueden ser implementados en múltiples canales como audio (voz), video (imágenes o “streaming”), texto (chat), etc. Para generar funciones similares a las de un humano.


Dando un paso al futuro:

Las empresas e instituciones están llenas de personas que ejecutan tareas manualmente (desgraciadamente repetitivas), las cuales son las candidatas perfectas para convertirse en rutinas automáticas. Cualquiera de nosotros podría identificar al menos una tarea que fácilmente podrían ser automatizadas por una rutina de software y hacer ligero nuestro día.

Con las capacidades de automatización de procesos antes mencionadas, es posible establecer cadenas de “Acción–Reacción” en código de software en donde Sir. Isaac Newton estaría feliz de ver sus leyes aplicadas al cómputo. Por ejemplo:

Una llamada de voz al centro de contacto en la nube que accione un API´s de inteligencia artificial para analizar el perfil del cliente, su tono de voz, sentimiento, el

contexto de la llamada (día, hora, menús utilizados, historial de ese contacto, preferencias, e tc.) con datos del CRM (nombre, dirección, email, último agente en atenderlo, perfil de redes sociales, etc.) y que de manera simultánea genere un mensaje email de bienvenida incluyendo un a liga con los datos de la interacción. Todo esto, para que al momento de ser transferida la llamada unos segundos después, el agente humano que atienda al usuario tenga a la mano información valiosa de múltiples fuentes para atender al cliente de la mejor manera posible.

Y esto sin considerar la opción de que nuestro usuario NUNCA interactúe con un humano y que la entrada del contacto puede ser por cualquier canal digital…

De esta manera las plataformas de comunicaciones se están convirtiendo en las “orquestadoras” de operaciones dentro de la empresa y sus flujos de trabajo, interconectando múltiples plataformas y automatizando procesos completos. Los empleados de las empresas en general tienen el papel de identificar, proponer e implementar estas rutinas/flujos; así como los empleados de los departamentos de servicio al cliente, desarrollo, marketing, sistemas, etc. la obligación de interconectar todas estas herramientas que, hasta el día de hoy, trabajaban de forma independiente entre ellas haciendo sus operaciones más efectivas y productivas.



Las innovaciones generadas de este proceso tendrán como resultado una experiencia renovada ante los ojos del usuario, cliente o empleado con reacciones positivas. Y de esta forma se transformará el corazón (“core”) de negocio de cualquier empresa sin importar su giro. Razón suficiente por la cual los flujos de trabajo orquestados por tecnología serán el nuevo elemento de la transformación digital.

Llevando este concepto un paso adelante y comenzando a interconectar procesos entre diferentes personas, departamentos, compañías, países, gobiernos, etc. Es muy acertado pensar que un API de software pueda desencadenar un proceso que mueva al mundo entero.

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